Mientras que
Pizza Sommelier se declara abstemio y por el momento vegetariano, llegó el momento de hacer memoria sensorial, que en este caso también es emotiva. Nos tomamos la
pizza en serio.
Es claro entonces que estamos hablando de
maridajes entre
pizzas y bebidas o
pizzas y alimentos aledaños. Empecemos entonces con el primero que a todos nos viene a la mente: la cerveza.
Es por lejos la bebida ideal para acompañar a las
chorreantes (sinónimo acuñado por
algún maestro
pizzero de Almagro, creo que de
Pin-
Pun); la cualidad astringente de las maltas alcohólicas funcionan con perfección divina (para los creyentes), científica (para los no creyentes) y soviética (para los... extremistas?).
Sabemos que en la definición preferida de una
buena pizza, es aquella en la que las notas oleosas abundan y llegan a los pocos mordiscos o pedazos a formar una fina capa que cubre desde los labios y manos hasta lo mas profundo de el aparato digestivo. Es
aquí donde la importancia de la cerveza viene a la atención. Su capacidad de hacer que esta capa oleosa no se vuelva insoportablemente densa es vital para el disfrute de la comida, especialmente como separador de sabores en caso de comer distintos o mismo para dejar los sentidos atentos.
Ahora, es importante también que esta bebida no haga que toda la comida se vuelva una experiencia mas pesada, dejándonos inmóviles frente al plato. No se recomienda por esto tomar demasiada cerveza antes, ni tanta durante. A la vez,
Pizza Sommelier recomienda NO tomar cervezas negras (de cualquier variedad) junto a la comida. Estas cervezas son en todo sentido muy
densas, desde su composición hasta los ingredientes que llevan, por lo que no nos permitirían disfrutar de la comida ni de sus propias características. Si son ampliamente recomendadas como bebidas de postre. Recomendamos para esto la
Stout de
Stone, la
compañía cervecera bonaerense, especialmente en
épocas frías.
En el caso de las cervezas rubias, también hay que estar atento al tipo de
pizza que se come. La preferida de la casa para acompañar cualquier
pizza es la danesa
Carlsberg. Si se tiene que tener en cuenta que cervezas como esta, de estilo mas "europeo", con mas tonos amargos y con una correcta mezcla entre seco y refrescante son ideales para
pizzas de media masa, las que mayor desafío consisten comer. Por eso
también se recomiendan para compensar cuando la
pizza es mala o de menor calidad (ya que un buen amante de la redonda, no la abandona jamas).
Si hace calor y se quiere tomar una cerveza mas ligera, o se es amante de las cervezas de "poco" sabor, como las
mexicanas (
Tecate) o estadounidenses (el agua
saborizada llamada
Miller Lite), estas son ideales para
pizzas a la piedra, de sabores suaves.
En el caso de las cervezas rojas, funcionan muy bien como separadores de sabor,
equilibrando la intensidad de ciertos gustos y no dejándolos dominar toda la comida. Cuando nuestras
pizzas incluyen delicias como tomates secos o para las que tienen quesos fuertes e intensos (nada mejor que una
pizza de
provolone bien hecha y bien condimentada), estos sabores pueden llegar a saturar y tapar cualquier otro o dejarnos fuera de pelea ante la misma porción. Las cervezas rojas tienen mas sabor y mayor amargura que las rubias, por lo que pueden mas
fácilmente neutralizar
estos efectos.
Aparte, colorada siempre suma.